Por Francisco Luciano
SANTO DOMINGO.- Esta en la palestra pública, la sugerencia que ha realizado la Ministra de Educación Superior, a la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, para que esa academia deje fuera a los estudiantes que llevan en la misma entre ocho y nueve años sin haber concluido sus estudios de grado.
La rectoría de la UASD, procedió a identificar y cuantificar los alumnos que allí pernotan por ese tiempo, que viene a ser, el doble de la media que de acuerdo a la oferta curricular de la Universidad se requiere, para concluir el plan de estudios.
La principal autoridad universitaria ha establecido que el 9% de sus estudiantes lleva ese tiempo sin terminar sus respectivas carreras.
De acuerdo con el programa de estudios ofertado, una carrera debe ser concluida en cuatro años promedio, cinco a lo sumo, por lo que parece lógica la preocupación externada por la señora ministra, ya que desde ese ángulo y visto de manera lineal, se llega a la conclusión de que ese nueve por ciento de los estudiantes de la UASD, no tienen un rendimiento optimo, que son malos estudiantes o que no tienen el interés de completar los estudios.
Las razones de dilatación de ese nueve por ciento de los estudiantes de la UASD, tienen que ser investigadas con rigor y justeza, antes de proceder a echarlos como ya comienza un coro a demandar. ¿Por qué decimos esto? Porque pudiera ser que el retraso no se deba a que son repitentes o a que no tengan el interés, ni a que se estén retirando a mitad de semestre.
Habría que determinar si la Universidad les oferta las asignaturas requeridas para que puedan llevar sus estudios al ritmo ideal, pues luce que una universidad que dispone de 3,600 profesores, cuando debe tener 8,100 para atender a una población estudiantil de más de 180,000 alumnos, podría presentar serios problemas en la oferta de las asignaturas que permitan a los estudiantes llevar el ritmo requerido para concluir sus estudios en un tiempo adecuado.
Las razones socioeconómicas y de tipo familiar de los estudiantes, pudieran tener incidencia en esta extensión, nada cómoda, en el tiempo de su permanencia en las aulas. Por ejemplo, ¿Cuál es la incidencia del embarazo y el post parto en las estudiantes? ¿Cómo incide el desempleo, el fallecimiento de los padres, una enfermedad?
Hasta tanto se tenga un diagnóstico de la verdadera realidad de su dilación hay que ser prudentes con el trato
Debe tenerse presente que el sistema educativo intermedio de nuestro país, solo capacita a nuestros adolescentes y jóvenes para ingresar a las universidades y que a la UASD vienen en su mayoría, los de menos ingresos en la escala social del país, por lo que, antes de cometer la aventura de retirarlos, mandándolos a los brazos de la delincuencia y del desempleo, la autoridades deben organizar la oferta de formación técnica que les presentaran, acorde con una similitud de sus expectativas originales, así quien cursando la carrera de medicina, presenta bajo rendimiento, podría ser motivado para recibirse como asistente de hospital, etc.
La edad de ese nueve por ciento debe ser considerada, pues no es lo mismo si el grupo está por debajo de los treinta años a si esta sobre los cuarenta, está claro que la rentabilidad social es muy diferente, en caso de que pudieran graduarse en los próximos dos años.
Finalmente, quiero sugerir a las autoridades del ministerio de educación superior discutir con la Universidad un proyecto de carreras técnicas que permita formar a los jóvenes cuyas competencias no sean suficientes para realizarse como profesionales universitarios.
El autor es catedrático universitario y dirigente del PTD.









