SANTO DOMINGO.- La Asociación Dominicana de Filosofía (ADOFIL), ofreció un homenaje de reconocimiento al doctor Roberto Cassó por su labor realizada al frente del Archivo General de la Nación la cual ya concluye.
Al pronunciar el discurso central del acto que se llevó a cabo en los salones del Teatro Nacional, Julio Minaya, presidente de (ADOFIL), ponderó la labor desempeñada por Cassá y su equipo de trabajo, pues gracias a sus gestiones se ha logrado conservar la memoria histórica del pueblo dominicano, mediante el rescate de documentos y libros, al tiempo que se ha facilitado la divulgación de investigaciones pertinentes y de una vasta cantidad de ensayos que de otro modo dormirían el sueño eterno del olvido.
Al pronunciar el discurso central del evento, el presidente de la Asociación Dominicana de Filosofía, Julio Minaya, destacó la labor desempeñada por Cassá y su equipo de trabajo, pues gracias a sus gestiones se ha logrado conservar la memoria histórica del pueblo dominicano, mediante el rescate de documentos y libros, al tiempo que se ha facilitado la divulgación de investigaciones pertinentes y de una vasta cantidad de ensayos que de otro modo dormirían el sueño eterno del olvido.
Calificó como una proeza editorial el esfuerzo emprendido por el Archivo en el periodo 2004-2012, asegurando que en todo el andar anterior, desde 1944 hasta el 2004, sólo se publicaron quince libros mientras en los ocho años de gestión de Cassá se han dado a la publicidad 165, lo cual significa que se editaron tres libros por mes y aproximadamente veinte por año.
En su exposición el Presidente de la Asociación Dominicana de Filosofía resaltó la pluralidad de ideas y el respeto a las iniciativas de cada investigador, por parte de los directivos de dicha entidad. “Nos consta que ha primado en esta institución un espíritu de apertura y diálogo respetuoso, de acogida a las distintas ramas del conocimiento y de respeto a todas las corrientes del pensamiento, favoreciéndose de esta suerte el debate interdisciplinario y crítico”.
Al ponderar el estado actual del Archivo, Minaya equiparó la situación de antes con la actual. “El archivo era, antes del 2004, un lugar sin vida, un depósito inerte de documentos cubiertos por el polvo. Hoy, en cambio, es una institución actualizada y consolidada, donde mucha gente entra y sale satisfecha de los servicios ofertados, con la presencia constante de investigadores que realizan sus faenas en salas debidamente ambientadas y aseguradas”.
Expresó su temor de que los avances logrados en dicha entidad puedan revertirse, por lo que hizo votos para que el principio de la continuidad de las cuestiones de Estado pueda asegurarse en este caso específico.
Al agradecer el reconocimiento de que fue objeto por parte del gremio de los filósofos del país, Cassá aclaró que recibía el pergamino no en términos personales, pues los méritos por todas las conquistas logradas en el Archivo General de la Nación deben atribuirse al conjunto de funcionarios y empleados que, desde una mística de servicio claramente definida, dieron lo mejor de sí para cosechar los frutos alcanzados.
Resaltó los múltiples entuertos y limitaciones que se debieron vencer desde un inicio, para llevar al AGN al nivel de excelencia en que se encuentra actualmente. Citó el caso de una de las principales autoridades de la archivística cubana, quien luego de visitar varios países del contexto caribeño, confesó que en ninguno observó una plataforma tecnológica como la que exhibe el Archivo.
Enfatizó que todo lo que se ha logrado en la institución que dirige fue parte de un proyecto, tempranamente concebido. “Desde antes de mi nombramiento en septiembre del 2004, un grupo de colegas historiadores usuarios del AGN, venía urdiendo planes para, llegando el tiempo oportuno, revertir la situación penosa que se confrontaba, una realidad tan calamitosa y delicada que originó que algunos nos enfermáramos debido al polvo y las bacterias que caracterizaban el medio en que teníamos que realizar nuestros quehaceres como investigadores”.
Al finalizar su intervención Cassá reiteró su agradecimiento por la distinción que le confirió la Asociación Dominicana de Filosofó, al tiempo que mostró satisfacción por la labor realizada en la entidad, manifestando su gratitud a todas las personas e instituciones que le apoyaron para la realización de una de las gestiones más exitosas de todo el ámbito público.










